no tengo ojos para tanta lágrima
ni psique para tanta tristeza
ni pupilas para tanta oscuridad
ni dedos para tantos gatillos
ni extremidades para tantas esposas
ni piel para tantas heridas
ni sangre para tanta hemorragia
no tengo cama para tanta soledad
ni paredes para tanta reclusión
no tengo gravedad para tantos descensos
ni equilibrio para tanto precipicio
ni fuego para tanto infierno
ni escudos para tantas flechas
ni buques para tanto océano
no tengo significantes para tanto significado
no tengo nada,
y lo peor
es que no sé dónde
ni cuándo
ni por qué
ni cómo
lo perdí todo
Imagina que más allá del horizonte no hay más mundos. Que más allá de tu propio pellejo roto, de tu memoria ciega, de tu imagen incompleta y distorsionada, nada más importa porque nada más existe. Yo no sé definir conceptos o delimitar sombras. Así que solamente tú sabrás si estas palabras son silencios vacíos, locura transitoria, retórica insustancial perdida en el espacio/tiempo o una sinergia de incongruencias irrelevantes propias de una niñata de mi índole.
Tengo la leve superstición que nunca tenemos nada y lo único que perdemos es la ilusión que en algún momento tuvimos algo, pero igual, que se yo...
ResponderEliminar¿Es que en algún momento poseemos algo?
ResponderEliminarAyer me dijeron que sólo era una dirección de correo electrónico, asi que no tengo ojos, ni piernas, ni brazos...
ResponderEliminarRítmico, inquietante, intenso...
ResponderEliminarUna sonrisa
mmm...buscalo de nuevo!
ResponderEliminarespero que lo encuentres otra vez, me gustó tu texto, gracias por pasar por la botella
muah
todas las enumeraciones –el texto es una sucesión de anáforas– suelen tener la función de convertir un discurso no versal en discurso armónico; y suelen tener la función semántica de expresar vehemencia, insistencia, incapacidad, etc. Todo eso es normal. Vuelvo a echar de menos, quizá, un modo más trabajado de organizar lo que dices.... Siempre me podré estar equivocando, desde luego.
ResponderEliminarque bonita entrada! yo creo que lo unico que verdaderamente nos pertenece son nuestros hijos (tengo 21 años y no tengo hijos) pero llegue a esa conclusion. no obstante voy a seguir cotilleando tu blog, me parece muy interesante.
ResponderEliminarpor cierto, tienes un sueño? en mi baúl tengo muchos, quieres compartir alguno?, te espero!! hasta pronto!!
Coquette