A veces pienso que me he equivocado de ciudad, de trabajo, de carrera, de aspiraciones, de valores y de vida. Que todo es un trágico error de los que no se aprende.
A veces preferiría mudarme de mi conciencia a algún lugar menos hostil; acampar en algún universo virgen que no estuviese ni contaminado ni en ruinas ni en llamas.
A veces pienso que mi motor interno está averiado; o que la gasolina capaz de ponerlo en marcha ha alcanzado unos precios que no puedo pagar.
Pero justo entonces, recuerdo el sabor de los cafés de cada mañana. Recuerdo la sonrisa colectiva de esa familia a la que nunca veo. Recuerdo cada descubrimiento, cada invención, cada dimensión paralela que me queda por visitar.
Recuerdo el tacto de la guitarra, el olor de los sueños. Recuerdo que los límites son imaginarios. Recuerdo los días de lluvia sin paraguas, los días de sol con charcos.
Recuerdo, que el puto mundo que piso también es mío.
y sin más, todo vuelve a tener sentido.
Imagina que más allá del horizonte no hay más mundos. Que más allá de tu propio pellejo roto, de tu memoria ciega, de tu imagen incompleta y distorsionada, nada más importa porque nada más existe. Yo no sé definir conceptos o delimitar sombras. Así que solamente tú sabrás si estas palabras son silencios vacíos, locura transitoria, retórica insustancial perdida en el espacio/tiempo o una sinergia de incongruencias irrelevantes propias de una niñata de mi índole.
Seguidores
martes, 18 de enero de 2011
lunes, 3 de enero de 2011
Tú.
La tercera guerra mundial se aproximaba,
pero daba igual.
Tú eras mi refugio antinuclear.
Las calaveras lloraban
sobre ojos secos
mientras violines de ceniza anunciaban
un final anticipado.
si tenías la atlántida en las pupilas,
¿por qué no me dejabas ahogarme allí?
tú me cosiste el tórax con cerillas,
para convertirme en humo de diciembre.
si hiciste repoblaciones en mi patria,
¿por qué no paliaron mi soledad?
si ya no existes,
¿por qué sigues estragulándome las venas?
Tú me miraste sin ojos.
Tú me tocaste sin manos.
Tú perdiste las huellas dactilares
por usarlas demasiado
y ahora nadie puede identificarte
y ni yo sé quién eres.
y encima, justo
cuando estaba dispuesta a ofrecerte un suspiro,
me pediste un pulmón.
tú,
tú fuiste
quien despiadadamente
me robó el horizonte.
Y ya me cansé,
de agonizar por enfermedades curables,
de morir de sed en mitad del océano,
de crecer por obligación mientras el silencio gritaba tu nombre.
Por eso, voy a descoserme los párpados.
Por eso, voy a salir de mí;
ninguna estrella polar puede guiarme
encerrada en esta puta caverna.
pero daba igual.
Tú eras mi refugio antinuclear.
Las calaveras lloraban
sobre ojos secos
mientras violines de ceniza anunciaban
un final anticipado.
si tenías la atlántida en las pupilas,
¿por qué no me dejabas ahogarme allí?
tú me cosiste el tórax con cerillas,
para convertirme en humo de diciembre.
si hiciste repoblaciones en mi patria,
¿por qué no paliaron mi soledad?
si ya no existes,
¿por qué sigues estragulándome las venas?
Tú me miraste sin ojos.
Tú me tocaste sin manos.
Tú perdiste las huellas dactilares
por usarlas demasiado
y ahora nadie puede identificarte
y ni yo sé quién eres.
y encima, justo
cuando estaba dispuesta a ofrecerte un suspiro,
me pediste un pulmón.
tú,
tú fuiste
quien despiadadamente
me robó el horizonte.
Y ya me cansé,
de agonizar por enfermedades curables,
de morir de sed en mitad del océano,
de crecer por obligación mientras el silencio gritaba tu nombre.
Por eso, voy a descoserme los párpados.
Por eso, voy a salir de mí;
ninguna estrella polar puede guiarme
encerrada en esta puta caverna.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
para ser feliz
ya no quedan árboles que manchen el horizonte
ya no hay estrellas que desprendan a las galaxias de su inescrutable infinito;
pero qué coño me importa a mí eso.
mientras te deshaces en el vacío,
yo simplifico cada universo
ya sé que no solo de sueños,
o de recuerdos
vive el hombre
por eso yo, a veces, me quedo
colgando en alguna dimensión ajena
en cuyo infierno, las tuberías subterráneas
hacen circular a ángeles infiltrados
ya acaté mis responsabilidades biológicas,
pero me niego a obedecer a la naturaleza
no me preguntes quién soy
ni los cimientos con los que construí esos rascacielos inquebrantables;
porque qué coño importa eso.
nadie me espera más que el camino,
nadie me busca más que yo misma.
hoy, es el día de robarles los uniformes a los héroes,
porque el mundo está mejor si nadie intenta salvarlo
yo soy como soy,
el mundo es como es
el mundo ya estaba mal cuando yo nací
y el mundo va a seguir mal cuando yo me muera
hoy, quiero ignorar la gravedad de los cuerpos,
la materia del silencio,
el sonido del olvido
hoy, zarpo desde cualquier océano en el que floten cadáveres y sobrevuelen gaviotas
hoy, acampo en cualquier desierto que me ofrezcas.
para ser feliz
olvida la distinción entre quién eres
y quién quieres ser
o aún mejor, olvida quién eres
hoy, no planteemos ningún dilema, no hagamos ninguna pregunta
para ser feliz
solo hay que encontrarle cualquier estúpido sentido a lo inexplicable
y tirarse de cabeza al mar
ya no hay estrellas que desprendan a las galaxias de su inescrutable infinito;
pero qué coño me importa a mí eso.
mientras te deshaces en el vacío,
yo simplifico cada universo
ya sé que no solo de sueños,
o de recuerdos
vive el hombre
por eso yo, a veces, me quedo
colgando en alguna dimensión ajena
en cuyo infierno, las tuberías subterráneas
hacen circular a ángeles infiltrados
ya acaté mis responsabilidades biológicas,
pero me niego a obedecer a la naturaleza
no me preguntes quién soy
ni los cimientos con los que construí esos rascacielos inquebrantables;
porque qué coño importa eso.
nadie me espera más que el camino,
nadie me busca más que yo misma.
hoy, es el día de robarles los uniformes a los héroes,
porque el mundo está mejor si nadie intenta salvarlo
yo soy como soy,
el mundo es como es
el mundo ya estaba mal cuando yo nací
y el mundo va a seguir mal cuando yo me muera
hoy, quiero ignorar la gravedad de los cuerpos,
la materia del silencio,
el sonido del olvido
hoy, zarpo desde cualquier océano en el que floten cadáveres y sobrevuelen gaviotas
hoy, acampo en cualquier desierto que me ofrezcas.
para ser feliz
olvida la distinción entre quién eres
y quién quieres ser
o aún mejor, olvida quién eres
hoy, no planteemos ningún dilema, no hagamos ninguna pregunta
para ser feliz
solo hay que encontrarle cualquier estúpido sentido a lo inexplicable
y tirarse de cabeza al mar
lunes, 13 de diciembre de 2010
tú tienes algo?
no tengo ojos para tanta lágrima
ni psique para tanta tristeza
ni pupilas para tanta oscuridad
ni dedos para tantos gatillos
ni extremidades para tantas esposas
ni piel para tantas heridas
ni sangre para tanta hemorragia
no tengo cama para tanta soledad
ni paredes para tanta reclusión
no tengo gravedad para tantos descensos
ni equilibrio para tanto precipicio
ni fuego para tanto infierno
ni escudos para tantas flechas
ni buques para tanto océano
no tengo significantes para tanto significado
no tengo nada,
y lo peor
es que no sé dónde
ni cuándo
ni por qué
ni cómo
lo perdí todo
ni psique para tanta tristeza
ni pupilas para tanta oscuridad
ni dedos para tantos gatillos
ni extremidades para tantas esposas
ni piel para tantas heridas
ni sangre para tanta hemorragia
no tengo cama para tanta soledad
ni paredes para tanta reclusión
no tengo gravedad para tantos descensos
ni equilibrio para tanto precipicio
ni fuego para tanto infierno
ni escudos para tantas flechas
ni buques para tanto océano
no tengo significantes para tanto significado
no tengo nada,
y lo peor
es que no sé dónde
ni cuándo
ni por qué
ni cómo
lo perdí todo
sábado, 4 de diciembre de 2010
Y yo aquí
Naufrago en lagunas de humo
me ahogo en el infinito de la oscuridad
y me encuento frente a mí misma
y frente a mi historia
y me arrodillo pidiendo clemencia
No estoy demasiado segura
de mis certezas, ni de mis dudas
pero sí de mis noches en vela
sí de mi cansancio crónico
afincado en estas ojeras de ceniza
sigo alimentándome de los restos del pasado
cosiéndome las heridas,
rezándole a los huesos rotos y descalcificados del ayer
solo soy aquella estación sin tren
aquel tren sin raíles
solo soy aquel náufrago sin brújula,
aquella brújula sin norte
que alguien me enseñe a quererme la mitad de lo que merezco.
que nadie me enseñe a quererte.
que Yo no sé rezar si no es contigo.
te estoy viendo a lo lejos
nos separan 7 océanos
o 9 milímetros,
de universo infinito encerrado en las pupilas del recuerdo
te estoy viendo tan muerto
y yo aquí sin poder salvarte
y tú allí sin poder salvarme
me ahogo en el infinito de la oscuridad
y me encuento frente a mí misma
y frente a mi historia
y me arrodillo pidiendo clemencia
No estoy demasiado segura
de mis certezas, ni de mis dudas
pero sí de mis noches en vela
sí de mi cansancio crónico
afincado en estas ojeras de ceniza
sigo alimentándome de los restos del pasado
cosiéndome las heridas,
rezándole a los huesos rotos y descalcificados del ayer
solo soy aquella estación sin tren
aquel tren sin raíles
solo soy aquel náufrago sin brújula,
aquella brújula sin norte
que alguien me enseñe a quererme la mitad de lo que merezco.
que nadie me enseñe a quererte.
que Yo no sé rezar si no es contigo.
te estoy viendo a lo lejos
nos separan 7 océanos
o 9 milímetros,
de universo infinito encerrado en las pupilas del recuerdo
te estoy viendo tan muerto
y yo aquí sin poder salvarte
y tú allí sin poder salvarme
sábado, 11 de septiembre de 2010
Escribir, escribir
Dicen que escribir es una forma de desahogarse.
Escribir no es una forma de desahogarse.
Es un modo de vomitar sangre, de desenterrar frustaciones, de conciliar el sueño en mitad de mis pesadillas, de soplar sobre el polvo que recubre cada rincón de mis órganos. De amaestrar mi odio para que no se escape de esta jaula corporal. De tragar cápsulas de insomnio maldiciendo la automedicación. De rezar pidiendo fe. De estrangular las ideas hasta que vomiten la frase correcta. De dejarme caer en un campo gravitatorio ficticio. De echar el pestillo a unos vecinos hostiles. De amar a una sustancia incorpórea. De darme cuenta de que lo que creíamos que eran conclusiones, son premisas. Es el modo de masticar la rabia para tragar tristeza. Es el modo de apagarse en la noche.
Escribir es una forma de ahogarse.
Escribir no es una forma de desahogarse.
Es un modo de vomitar sangre, de desenterrar frustaciones, de conciliar el sueño en mitad de mis pesadillas, de soplar sobre el polvo que recubre cada rincón de mis órganos. De amaestrar mi odio para que no se escape de esta jaula corporal. De tragar cápsulas de insomnio maldiciendo la automedicación. De rezar pidiendo fe. De estrangular las ideas hasta que vomiten la frase correcta. De dejarme caer en un campo gravitatorio ficticio. De echar el pestillo a unos vecinos hostiles. De amar a una sustancia incorpórea. De darme cuenta de que lo que creíamos que eran conclusiones, son premisas. Es el modo de masticar la rabia para tragar tristeza. Es el modo de apagarse en la noche.
Escribir es una forma de ahogarse.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Vamos.
esto es
como el llanto de un recién nacido
y el silencio de los muertos
como el canto de una cuerda vocal desgastada, rota, muda
como una carta de suicidio inacabada
esto es
como esnifar las cenizas del recuerdo
y tragarse el pasado sin pensar
sin pensar, he dicho sin pensar
vamos a bailar con un cadáver
al compás de una banda sonora arrítmica
vamos a morirnos, sí.
una y mil veces
sin olvidarnos de resucitar
para volver a morir
Vamos
vamos a bebernos de un sorbo el ayer
para poder vomitar un mañana.
como el llanto de un recién nacido
y el silencio de los muertos
como el canto de una cuerda vocal desgastada, rota, muda
como una carta de suicidio inacabada
esto es
como esnifar las cenizas del recuerdo
y tragarse el pasado sin pensar
sin pensar, he dicho sin pensar
vamos a bailar con un cadáver
al compás de una banda sonora arrítmica
vamos a morirnos, sí.
una y mil veces
sin olvidarnos de resucitar
para volver a morir
Vamos
vamos a bebernos de un sorbo el ayer
para poder vomitar un mañana.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)