No quiero estancarme en un monótono equilibrio. No quiero acampar en un punto intermedio, no quiero condenarme al hastío de los sensatos, no quiero que la normalidad me esclavice. Pero, joder...
Nunca seré lo suficientemente buena para ser un héroe,
ni lo suficiente mala para ser un villano.
Nunca seré suficiente para mí,
nunca seré demasiado para ti.
Nunca seré lo suficientemente alta para respirar nubes,
ni lo suficientemente baja para saborear tierra.
Nunca tendré la fe necesaria para conocer a Dios
ni la ciencia necesaria para conocer a un extraterrestre.
Nunca seré lo suficientemente rápida para alcanzar la meta
ni lo suficientemente lenta para disfrutar del camino
Nunca seré lo suficientemente valiente para enfrentar el tiempo
ni lo suficientemente cobarde para escapar de él a través del suicidio.
Nunca seré lo suficientemente inteligente para convertirme en un genio irrepetible
ni lo suficientemente tonta para ser feliz.
y eso, es lo peor que le puede pasar a alguien
Imagina que más allá del horizonte no hay más mundos. Que más allá de tu propio pellejo roto, de tu memoria ciega, de tu imagen incompleta y distorsionada, nada más importa porque nada más existe. Yo no sé definir conceptos o delimitar sombras. Así que solamente tú sabrás si estas palabras son silencios vacíos, locura transitoria, retórica insustancial perdida en el espacio/tiempo o una sinergia de incongruencias irrelevantes propias de una niñata de mi índole.
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miércoles, 19 de mayo de 2010
domingo, 9 de mayo de 2010
Todos quieren algo
Todos, absolutamente todos quieren algo
La tierra firme quiere mares
Los mares quieren islas
Las islas quieren náufragos
Los náufragos quieren ser navegantes
los navegantes quieren tierra firme
y la tierra firme quiere esfumarse y dejarnos caer a todos
La tierra firme quiere mares
Los mares quieren islas
Las islas quieren náufragos
Los náufragos quieren ser navegantes
los navegantes quieren tierra firme
y la tierra firme quiere esfumarse y dejarnos caer a todos
lunes, 26 de abril de 2010
Un mundo magnífico.
Soy tan despreciable que ya no aspiro a cambiar el mundo
por falta de fuerzas, de fe y de ganas.
Ahora me conformo con repudiarlo y visitar otros mejores;
el otro día estuve en un mundo magnífico.
en el que no había fosas comunes, ni muertos vivientes, ni cementerios de supervivientes
en el que no usábamos la palabra para insultar ni engañar, sino para comprendernos
en el que había ciegos, pero no había cegados
en el que solo se derramaba sangre en las transfusiones sanguíneas
en el que las pupilas eran más que espejos rotos
en el que Dios era un tipo atento
en el que no habitaban monstruos en el alcantarillado de nuestras conciencias
en el que la venta de armas era un negocio poco rentable
en el que los niños no morían ni de hambre ni de obesidad
en el que la competencia se había sustituido por cooperación
El otro día estuve en un mundo magnífico en el que la vida era la única que mataba.
y no sé cuál fue el génesis de mi mundo magnífico
solo sé que el apocalipsis fue el sonido del despertador.
por falta de fuerzas, de fe y de ganas.
Ahora me conformo con repudiarlo y visitar otros mejores;
el otro día estuve en un mundo magnífico.
en el que no había fosas comunes, ni muertos vivientes, ni cementerios de supervivientes
en el que no usábamos la palabra para insultar ni engañar, sino para comprendernos
en el que había ciegos, pero no había cegados
en el que solo se derramaba sangre en las transfusiones sanguíneas
en el que las pupilas eran más que espejos rotos
en el que Dios era un tipo atento
en el que no habitaban monstruos en el alcantarillado de nuestras conciencias
en el que la venta de armas era un negocio poco rentable
en el que los niños no morían ni de hambre ni de obesidad
en el que la competencia se había sustituido por cooperación
El otro día estuve en un mundo magnífico en el que la vida era la única que mataba.
y no sé cuál fue el génesis de mi mundo magnífico
solo sé que el apocalipsis fue el sonido del despertador.
viernes, 9 de abril de 2010
¿ De qué nos quejamos?
Tengo más de lo que necesito y de lo que merezco.
Hace 17 años tuve un útero, hoy tengo un hogar y pronto tendré un sarcófago
Tengo agua corriente en la que navegan mi sudor y lágrimas
Bombillas que iluminan mis cicatrices
Paredes que logran que la soledad no se me escape
Cajas fuertes vacías y cajones llenos
Tengo un corazón hospitalario, y aún así sin huéspedes
Unos ojos preciosos para contemplar parajes deplorables
Un esqueleto en el que colgar pellejos
Sangre con la que fidelizar vampiros
Tengo alimentos para prorrogar mi agonía vital
Tengo cortinas para no mirar al sol a los ojos
Aire acondicionado que atenúa este infierno
Tengo coches surcando el cielo, barcos en tierra firme, aviones ahogándose en el mar
Tengo un horizonte que es lo único que me sirve de frontera
Tengo un universo..- pero está repleto de agujeros negros
También tengo un planeta... pero está lleno de humanos
Tengo más de lo que necesito y de lo que merezco.
Así que a veces me pregunto, ¿de qué coño me quejo?
Hace 17 años tuve un útero, hoy tengo un hogar y pronto tendré un sarcófago
Tengo agua corriente en la que navegan mi sudor y lágrimas
Bombillas que iluminan mis cicatrices
Paredes que logran que la soledad no se me escape
Cajas fuertes vacías y cajones llenos
Tengo un corazón hospitalario, y aún así sin huéspedes
Unos ojos preciosos para contemplar parajes deplorables
Un esqueleto en el que colgar pellejos
Sangre con la que fidelizar vampiros
Tengo alimentos para prorrogar mi agonía vital
Tengo cortinas para no mirar al sol a los ojos
Aire acondicionado que atenúa este infierno
Tengo coches surcando el cielo, barcos en tierra firme, aviones ahogándose en el mar
Tengo un horizonte que es lo único que me sirve de frontera
Tengo un universo..- pero está repleto de agujeros negros
También tengo un planeta... pero está lleno de humanos
Tengo más de lo que necesito y de lo que merezco.
Así que a veces me pregunto, ¿de qué coño me quejo?
domingo, 28 de marzo de 2010
Quién dijo miedo..
Miedo a la soledad y a la compañia
Miedo a las subidas, a los descensos. Miedo a estar muy abajo, miedo a las alturas. Miedo a las caídas. Miedo a arrastrarse, miedo a volar.
Miedo a la derrota, miedo a los vencedores.
Miedo a la muerte, miedo a los vivos.
Miedo a los que fueron, miedo a los que vendrán.
Miedo a la velocidad, miedo al estancamiento.
Miedo al cautiverio, miedo a la libertad vigilada. Miedo a las jaulas doradas, miedo a la libertad en la que muero de hambre.
Miedo a decir cuanto pienso, miedo a la autocensura.
Miedo a la oscuridad, miedo a los relámpagos.
Miedo de dejar de tener miedo y enfrentar las dificultades.
Miedo de las ventanas y miedo de los espejos.
Miedo de vosotros y sobre todo, miedo de mí misma.
¿ Y tú? ¿ Qué harías si no tuvieras miedo?
Miedo a las subidas, a los descensos. Miedo a estar muy abajo, miedo a las alturas. Miedo a las caídas. Miedo a arrastrarse, miedo a volar.
Miedo a la derrota, miedo a los vencedores.
Miedo a la muerte, miedo a los vivos.
Miedo a los que fueron, miedo a los que vendrán.
Miedo a la velocidad, miedo al estancamiento.
Miedo al cautiverio, miedo a la libertad vigilada. Miedo a las jaulas doradas, miedo a la libertad en la que muero de hambre.
Miedo a decir cuanto pienso, miedo a la autocensura.
Miedo a la oscuridad, miedo a los relámpagos.
Miedo de dejar de tener miedo y enfrentar las dificultades.
Miedo de las ventanas y miedo de los espejos.
Miedo de vosotros y sobre todo, miedo de mí misma.
¿ Y tú? ¿ Qué harías si no tuvieras miedo?
jueves, 25 de marzo de 2010
No te limites.
¿Quién ha dibujado los límites?
Vamos a romper los siempre y los nunca.
Vamos a hacer de los cambios sólo evoluciones.
Vamos a meter todo el océano en nuestra copa de champán.
Porque ya me cansé de crecer por obligación, actuar por inercia o querer por rutina.
Por supuesto que, no sé cuál es el camino correcto. Solo sé que huir es tomar el camino contrario al correcto.
No sé de dónde vengo. Pero, el horizonte me recuerda a dónde voy.
Vamos a romper los siempre y los nunca.
Vamos a hacer de los cambios sólo evoluciones.
Vamos a meter todo el océano en nuestra copa de champán.
Porque ya me cansé de crecer por obligación, actuar por inercia o querer por rutina.
Por supuesto que, no sé cuál es el camino correcto. Solo sé que huir es tomar el camino contrario al correcto.
No sé de dónde vengo. Pero, el horizonte me recuerda a dónde voy.
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